Cómo publico todos los días sin escribir todos los días
Robert NicutaPublicado el 9 min de lectura
Publico contenido casi todos los días. En más de una red y en más de un formato.
No lo hago porque me sobre tiempo. Lo hago porque monté un proceso que no depende de que ese día tenga una buena idea.
Va el proceso entero.
El problema real de publicar a diario
Casi nadie deja de publicar por falta de ganas. Se deja por falta de material.
El lunes tienes tres ideas. El jueves ya has usado las tres. El viernes escribes algo que no te convence y lo publicas igual. Dos semanas de eso y lo dejas.
Lo que falta no es constancia. Es un sitio del que sacar ideas que no seas tú a las ocho de la mañana.
De dónde salen las ideas
Las mías vienen de tres sitios, y ninguno es la inspiración.
El trabajo. Cada semana que trabajo con un cliente aparece algo que no sabía. Una objeción nueva. Una manera distinta de explicar lo mismo. Una cifra. Eso lo apunto el mismo día, en crudo, sin pensar en cómo lo publicaría.
Un documento de campo. Tengo un archivo donde guardo lo que voy viendo en empresas reales: qué les preocupa, cómo lo dicen ellos, con qué palabras. Ese documento es el que evita que escriba como un folleto. Cuando una frase mía suena a consultor, es que no salió de ahí.
Lo que se publica en el sector. Regulación, lanzamientos, datos. Aquí uso IA de forma intensiva, y lo explico abajo.
De esas tres fuentes sale un banco de ideas. Publicar deja de ser inventar y pasa a ser elegir.
Cómo uso la IA para recopilar
Esto es lo que más gente me pregunta y donde más me equivoqué al principio.
Al principio le pedía a la IA que me escribiera posts. Salía correcto y vacío. Sonaba a todo el mundo.
Ahora la uso antes de escribir, no para escribir. Así:
- Buscar y resumir lo que ha pasado. Le pido que busque lo publicado sobre un tema concreto en un periodo concreto y me lo devuelva con la fuente al lado. Sin fuente no lo uso.
- Comprobar lo que voy a afirmar. Si voy a citar una cifra, la verifico. Y va completa: si una sanción tiene tramos, se dice el tramo correcto o no se dice la cifra.
- Sacarme la idea de la cabeza. A veces le cuento algo hablando durante cinco minutos y le pido que me devuelva las tres ideas que hay ahí dentro. Eso me sirve mucho más que pedirle un post.
La regla que uso: la IA busca, comprueba y ordena. La idea y las palabras finales son mías. Opinión sola es ruido. Opinión con un hecho verificable detrás es otra cosa.
Cómo se escribe cada pieza
Tengo un documento de estilo. Lo escribí después de leer treinta posts míos seguidos y ver que la mitad no me representaban.
Tiene dos niveles.
Nivel 1: que se entienda. Frases cortas. Una idea por frase. Lenguaje normal. Si una palabra se puede cambiar por otra más simple, se cambia. El lector no debería tener que releer nada.
Nivel 2: que se crea. Este llegó después y es el que más subió la calidad. Tres reglas dentro:
- Fuera los absolutos. "Nadie", "siempre", "todos". Suenan fuertes y se rebaten en un comentario. Cambiarlos por algo difícil de discutir suena igual y aguanta.
- Tres niveles, no dos. Casi todo el mundo hace creencia y giro. Falta el tercero: por qué pasa. "No tienes tiempo" seguido de "lo que no tienes es algo que avance sin que tú lo mires" está bien. Lo que lo remata es explicar el mecanismo: cada decisión vuelve a tu mesa porque nunca salió de ella del todo.
- Escenas, no conceptos. "Tener un buen año no es tener un sistema" se olvida. "Si mayo fue récord y septiembre depende de volver a llamar a la misma persona para preguntarle cómo lo hizo" se recuerda.
Ese documento se lo doy a la IA cada vez. No para que escriba en mi lugar, sino para que la reescritura vaya en la dirección correcta.
Las comprobaciones
Aquí es donde el sistema deja de ser una idea bonita.
Cada tanda de piezas pasa por comprobaciones automáticas antes de publicarse:
- Ninguna frase por encima de 25 palabras. Una frase larga casi siempre son dos ideas juntas.
- Media por debajo de 16 palabras por frase.
- Una lista negra de palabras. "Sinergia", "ecosistema", "paradójicamente" y unas veinte más. Cada vez que se me cuela una nueva, la añado.
- Ritmos distintos dentro de una misma tanda. Diez posts seguidos con la misma estructura se notan.
- Solape entre redes. Si la versión de una red y la de otra comparten seis palabras seguidas, se reescribe una.
Ese último control descubrió algo que no esperaba: simplificar el lenguaje aumenta el solape. Al usar palabras más comunes, las dos versiones convergen. Así que la comprobación de solape va siempre la última, después de las pasadas de estilo. En una tanda hicieron falta siete vueltas.
Los vídeos
Los vídeos los produzco con Hyperframes.
El motivo es de calendario, no de pereza. Grabar en cámara me obliga a tener el sitio, la luz y el rato. Cuando cualquiera de las tres cosas falla, ese día no hay vídeo. Y el hueco en el calendario cuesta más que la diferencia de calidad.
Lo que no cambia es el guion. El texto pasa por el mismo proceso que un post: idea, estructura, comprobaciones. Un vídeo bien producido con un guion flojo sigue siendo un vídeo flojo.
El registro
Llevo un documento por semana con lo publicado: qué salió, en qué red, qué día, qué idea usó.
Sirve para tres cosas. No repetir una idea a los diez días. Ver qué temas se agotan. Y saber qué queda por decir de una idea que funcionó.
Es la parte menos vistosa del sistema y la que lo sostiene.
Lo que de verdad hace que funcione
No es la herramienta. Es tener una idea que vuelve siempre.
La mía es esta: las empresas no tienen un problema de inteligencia artificial, tienen un problema de memoria. Reuniones, documentación, vacaciones, onboarding, procesos: todo eso son formas de memoria que fallan.
Sin una idea así, publicas observaciones sueltas que podría firmar cualquiera. Con ella, cada pieza suma a la anterior.
El sistema es lo que te deja publicar en un mal día. La idea es lo que hace que valga la pena publicarlo.
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