Qué hago cada vez que encuentro a alguien que vende algo parecido a Savia
Robert NicutaPublicado el 7 min de lectura
La versión de manual del análisis de competencia es esta: te sientas un día, miras ocho empresas, montas una tabla bonita y sacas conclusiones.
La he hecho. El problema es que caduca. A los tres meses el documento describe un sitio en el que ya no está nadie, y volver a hacerlo entero da tanta pereza que no lo haces.
Lo que hago ahora es otra cosa, y es bastante menos glamurosa.
No es un ejercicio, es un reflejo
Cada vez que me cruzo con una empresa o una persona que vende algo parecido a Savia —un anuncio, un post, alguien que aparece en LinkedIn— eso dispara el proceso.
No espero a juntar ocho. Con uno basta.
La ventaja es que el trabajo se acumula en vez de repetirse. Al cabo de unos meses tengo el mapa entero, construido a trozos, y cada trozo está fechado el día que ese competidor existía tal y como lo miré.
Paso 1: el informe
Uso la extensión de Claude Code. Le doy la web de esa empresa y le pido siempre lo mismo, en el mismo formato:
- La promesa principal. La frase grande de la portada, literal.
- A quién dice dirigirse. Tamaño de empresa, sector, rol.
- Qué incluye y qué no. De su página de producto o de precios.
- Cómo cobra. Por usuario, por uso, licencia, presupuesto a medida.
- Qué prueba enseña. Casos, logos, cifras, opiniones. Con nombres o sin nombres.
- Qué objeción responde primero. Lo que ponen arriba del todo suele ser el miedo más común de su cliente.
Ese último punto vale más de lo que parece. Si tres competidores dedican espacio a explicar dónde se guardan los datos, es que el cliente pregunta por eso antes que por el precio.
La instrucción que va siempre: cita textual y enlace, o no lo pongas. Sin eso acabas comparando resúmenes inventados con mucha seguridad.
Que el informe salga siempre igual no es manía. Es lo que permite ponerlos uno al lado del otro seis meses después.
Paso 2: contrastarlo contra lo mío
Aquí está la parte que no sale en ningún artículo de "cómo analizar a la competencia", y es la que hace que esto sirva de algo.
Tengo un apartado de proyecto con todo mi material dentro: mi contenido, mi buyer persona y los ficheros de marketing que me pasó la agencia que contraté. Es lo que define qué digo, a quién se lo digo y por qué.
El informe del competidor entra ahí dentro. Y la pregunta que hago no es "qué hace esta empresa".
Es esta: a la vista de esto, qué estoy haciendo bien y qué estoy haciendo mal.
La diferencia es grande. Un análisis de competencia normal termina en un retrato del otro, que es información que no te obliga a nada. Este termina en una lista de correcciones sobre lo mío, que sí.
Por qué esto funciona mejor que una tarde
Porque cada competidor nuevo es una opinión externa gratis sobre mi propio posicionamiento.
Si una empresa con clientes reales ha decidido poner la seguridad de los datos en el primer bloque de su portada, eso es una señal que le ha costado dinero descubrir a otro. Y yo la recibo por mirar su web con atención.
Al acumular informes acabas teniendo feedback de mucha gente distinta —empresas grandes, gente que vende en solitario, agencias— sin haber hablado con ninguna. No sustituye a hablar con clientes. Pero se hace en veinte minutos y ellos ya pagaron por equivocarse.
Lo que salió de aquí, en mi caso
Cuando llevaba unos cuantos informes, apareció algo repetido: casi todos hablaban de buscar más rápido.
Muy pocos hablaban de qué pasa el día que la persona que sabía la respuesta se va.
Ese hueco fue el que acabó siendo el ángulo de Savia. No lo encontré con una tabla comparativa: lo encontré porque el mismo silencio se repetía informe tras informe.
Lo que hace la IA y lo que no
La IA hace lo que antes me comía el tiempo: leer, extraer y ordenar en el mismo formato.
La parte que decide sigue siendo mía, y es la corta. Ningún modelo te va a decir cuál de los huecos que ha encontrado le importa de verdad a tu cliente. Eso se sabe hablando con gente.
Y una regla sin excepciones: dato sin enlace, fuera. La IA es buena estructurando y muy buena inventando algo que suena perfectamente razonable.
Los errores que he cometido
Copiar al que va primero. El líder puede permitirse un mensaje genérico porque ya tiene marca. Tú no.
Mirar solo a los grandes. El competidor pequeño que va rápido te enseña más sobre hacia dónde va el mercado que el grande que lleva cinco años igual.
Guardar el informe y no volver. Un informe que no entra en el apartado donde está mi material es un PDF más. El contraste es el trabajo; el informe solo es la materia prima.
Lo que cambia de verdad
No es que sepa más de mis competidores.
Es que cada vez que aparece uno nuevo, en vez de una punzada de "estos van por delante", tengo veinte minutos de trabajo concreto y una o dos cosas que corregir esta semana.
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